Karina Graciela Priede

 

Soy Karina Priede, tengo 30 años, comencé en talleres a los 16, y trato siempre de perfeccionarme.

Tengo una discapacidad física que no me impide hacer lo que me gusta y si puedes observar mi trabajo, verás que tienen el sello de mi identidad.

Mido 80 centímetros, si pudiste ver esta exposición, notarás que hay cuadros muy grandes, para otros pude resultar muy fácil, sin dudas es incómodo, pero ya ves, con voluntad y amando lo que uno hace todo se puede lograr.

Mi mayor impedimento, es que soy hipoacúsica,  y eso me impide relacionarme normalmente, con mis pares me relaciono, con lenguaje de señas, con vos, necesito un poco de tiempo, para entender lo que estás hablando.

Si, también tengo problemas para caminar, no puedo desplazarme muchos metros, pero cuento con el incondicional apoyo de mi familia, que me acompaña en cada emprendimiento.

Hoy llego a vos a través de esta exposición y mis trabajos, quiero que sepas que los discapacitados, tenemos limitaciones físicas, pero nos mueven las emociones como a vos, y me siento muy feliz de que hoy nos conozcamos.

Gracias por estar hoy acá, y permitirme expresar con esto que sé hacer, y me gusta tanto.

 Karina Priede, Mayo del 2004

Nota del diario "la Capital" de Mar del Plata, anunciando su exposición en la Biblioteca Pública Leopoldo Lugones:

La incapacidad nada tiene que ver con el talento y la vocación

11 - May - 04

 

 Fuente Diario "La Capital"

 


Karina Graciela Priede inaugura el sábado una nueva muestra en el Centro Cultural Juan Martín de Pueyrredón con obras de reciente creación.

El arte no conoce de limitaciones ni de búsquedas, ni de estilos, por lo tanto, aquellos que están abocados a la expresión pictórica tampoco se han paralizado por padecer determinadas discapacidades. Un caso palpable y más que válido en nuestra ciudad es el de Karina Graciela Priede.
La mencionada creadora desde muy niña demostró su pasión por el dibujo y la pintura. No le importó su "envase" porque el "contenido" puede suplir cualquier carencia. Por ende, adquirió su formación académica a fuerza de tenacidad, vocación y propio talento. Su trayectoria la conformó concurriendo a varios talleres, aprendiendo de distintos maestros, para, posteriormente, "aventurarse" por sí misma a mostrar sus obras, que tienen fuerza, indelebles formas y colores impactantes que, de alguna manera, marcan su estilo.
Ella admira las pinturas del argentino Fernando Fader, del francés Augusto Renoir, y prefiere el arte figurativo y por sobre todas las cosas el realista.
Sabe que aún tiene un largo camino por recorrer, teniendo en cuenta que nada es fácil y menos aún en el camino del verdadero arte, al cual ella le vuelca todos los días su "explosión" de alegría, vitalidad y energía entregándose de lleno a ese maravilloso rito de pintar.
Karina Priede tiene problemas auditivos y, además, no ha tenido un crecimiento normal, por lo que su talla a los 30 años de edad es de 80 cm. Sus manitas son muy pequeñas, tanto que pareciera que no puede tomar con ellas los pinceles. Pero sin embargo dice: "Pinto todos los días, especialmente cuando me siento inspirada. Si no me gusta lo que hago en una primera instancia, lo tapo de inmediato e inicio otra búsqueda de formas y colores".
Claro que todo esto hace mucho más valorable su desempeño artístico.
A plena sonrisa y totalmente espontánea para el diálogo Karina Priede acota: "A los diecisiete años tomé profunda conciencia de esta vocación por la pintura, aunque desde muy niña ya dibujaba todo lo que veía. Si bien miro la realidad que me rodea, cuando hago paisajes o flores les vuelco mi propia sensibilidad o fantasía".
La nota gráfica que ilustra esta nota muestra a la protagonista junto a una de sus obras denominada "Sonríe, la vida es hermosa".
"Fue hermosa la experiencia de pintar este payaso, tan pleno de una energía que se transmite mostrando plenamente su felicidad por existir. Fue para mí muy gratificante mirarlo una vez concluido. Espero que a toda la gente le pase exactamente lo mismo".
Cuando se le pregunta sobre el vínculo que establece con la gente luego de que ésta ve sus trabajos, agrega con total seguridad: "Es muy bueno, como con todo pintor. No hay diferencia, porque de todas maneras no tiene por qué existirla. La gente que vea mi exposición en el Centro Cultural Juan Martín de Pueyrredon, seguramente saldrá encantada. He trabajado mucho en cada una de las obras que integran la muestra y estoy conforme, muy conforme con los resultados".
De manera contundente y muy segura de sí misma asevera:
"Tengo una discapacidad física que no me impide hacer lo que me gusta y, si pueden observar mi trabajo, verán que tienen el sello de mi identidad. Mido 80 centímetros, pero si pudiesen ver esta exposición, notarán que hay cuadros muy grandes; para otros puede resultar muy fácil pero no para mí, sin dudas es incómodo, pero con voluntad todo se logra. Lo he logrado gracias al profesionalismo y la diaria dedicación".
Sobre la constancia en su permanente búsqueda de las formas y los colores, nuestra entrevistada responde: "Mi mayor impedimento es que soy hipoacúsica y eso me impide relacionarme normalmente. Con mis pares lo hago con el lenguaje de señas, pero con los demás necesito un poco de tiempo para entender lo que están hablando. También tengo problemas para caminar, no puedo desplazarme mucho, pero cuento con el incondicional apoyo de mi familia, que me acompaña en cada emprendimiento. Hoy quiero llegar a todos a través de esta exposición; quiero que sepan que los discapacitados tenemos limitaciones físicas pero que nos mueven las emociones como a todos... Me siento muy feliz de llegar a mucha gente".

 

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