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Karina Graciela
Priede inaugura el sábado una nueva muestra en el Centro Cultural Juan
Martín de Pueyrredón con obras de reciente creación.
El arte no conoce de limitaciones ni de búsquedas, ni de estilos, por lo
tanto, aquellos que están abocados a la expresión pictórica tampoco se
han paralizado por padecer determinadas discapacidades. Un caso palpable y
más que válido en nuestra ciudad es el de Karina Graciela Priede.
La mencionada creadora desde muy niña demostró su pasión por el dibujo
y la pintura. No le importó su "envase" porque el
"contenido" puede suplir cualquier carencia. Por ende, adquirió
su formación académica a fuerza de tenacidad, vocación y propio
talento. Su trayectoria la conformó concurriendo a varios talleres,
aprendiendo de distintos maestros, para, posteriormente,
"aventurarse" por sí misma a mostrar sus obras, que tienen
fuerza, indelebles formas y colores impactantes que, de alguna manera,
marcan su estilo.
Ella admira las pinturas del argentino Fernando Fader, del francés
Augusto Renoir, y prefiere el arte figurativo y por sobre todas las cosas
el realista.
Sabe que aún tiene un largo camino por recorrer, teniendo en cuenta que
nada es fácil y menos aún en el camino del verdadero arte, al cual ella
le vuelca todos los días su "explosión" de alegría, vitalidad
y energía entregándose de lleno a ese maravilloso rito de pintar.
Karina Priede tiene problemas auditivos y, además, no ha tenido un
crecimiento normal, por lo que su talla a los 30 años de edad es de 80
cm. Sus manitas son muy pequeñas, tanto que pareciera que no puede tomar
con ellas los pinceles. Pero sin embargo dice: "Pinto todos los días,
especialmente cuando me siento inspirada. Si no me gusta lo que hago en
una primera instancia, lo tapo de inmediato e inicio otra búsqueda de
formas y colores".
Claro que todo esto hace mucho más valorable su desempeño artístico.
A plena sonrisa y totalmente espontánea para el diálogo Karina Priede
acota: "A los diecisiete años tomé profunda conciencia de esta
vocación por la pintura, aunque desde muy niña ya dibujaba todo lo que
veía. Si bien miro la realidad que me rodea, cuando hago paisajes o
flores les vuelco mi propia sensibilidad o fantasía".
La nota gráfica que ilustra esta nota muestra a la protagonista junto a
una de sus obras denominada "Sonríe, la vida es hermosa".
"Fue hermosa la experiencia de pintar este payaso, tan pleno de una
energía que se transmite mostrando plenamente su felicidad por existir.
Fue para mí muy gratificante mirarlo una vez concluido. Espero que a toda
la gente le pase exactamente lo mismo".
Cuando se le pregunta sobre el vínculo que establece con la gente luego
de que ésta ve sus trabajos, agrega con total seguridad: "Es muy
bueno, como con todo pintor. No hay diferencia, porque de todas maneras no
tiene por qué existirla. La gente que vea mi exposición en el Centro
Cultural Juan Martín de Pueyrredon, seguramente saldrá encantada. He
trabajado mucho en cada una de las obras que integran la muestra y estoy
conforme, muy conforme con los resultados".
De manera contundente y muy segura de sí misma asevera:
"Tengo una discapacidad física que no me impide hacer lo que me
gusta y, si pueden observar mi trabajo, verán que tienen el sello de mi
identidad. Mido 80 centímetros, pero si pudiesen ver esta exposición,
notarán que hay cuadros muy grandes; para otros puede resultar muy fácil
pero no para mí, sin dudas es incómodo, pero con voluntad todo se logra.
Lo he logrado gracias al profesionalismo y la diaria dedicación".
Sobre la constancia en su permanente búsqueda de las formas y los
colores, nuestra entrevistada responde: "Mi mayor impedimento es que
soy hipoacúsica y eso me impide relacionarme normalmente. Con mis pares
lo hago con el lenguaje de señas, pero con los demás necesito un poco de
tiempo para entender lo que están hablando. También tengo problemas para
caminar, no puedo desplazarme mucho, pero cuento con el incondicional
apoyo de mi familia, que me acompaña en cada emprendimiento. Hoy quiero
llegar a todos a través de esta exposición; quiero que sepan que los
discapacitados tenemos limitaciones físicas pero que nos mueven las
emociones como a todos... Me siento muy feliz de llegar a mucha
gente".
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