
Adriana Laura
Fuertes conjuga en su obra pictórica expresividad, desestructuración de las
formas, conjunción compositiva formada por colores contrastados, en los que
introduce el movimiento.
Produce obras
abstractas y gestuales, mientras que en otras se decanta por el formalismo y la
geometría de los planos y las estructuras. Exhibe una dinámica basada en el
trabajo del acrílico, en el que conjuga un planteamiento en el que lo que
importa es la preponderancia del color, de la gama cromática, de la impronta
dejada por este en el juego de espacios, en la ubicación de las formas en
determinadas zonas. El resultado final es una creación basada en la
experimentación pero, con el acento puesto en la temática.
Se establece
un diálogo frenético entre su capacidad para transmitirnos determinadas ideas,
y su voluntad de expresarse plásticamente, dentro de los vericuetos de la
abstracción, con o sin referencias. Realiza incursiones en ambos mundos,
dialogando de manera natural, en el sentido de buscar diferentes caminos,
posiciones armonizados dentro de su diversidad de actitudes.
No es
partidaria de emplear muchos conceptos a ultranza, ni tan siquiera de basarse en
largas series temáticas, sino que cada obra empieza y acaba por sí misma, y de
ahí que pruebe diferentes planteamientos.
No emplea
mucha materia, porque no trabaja la densidad del color, sino su intensidad
dentro de planos que sugieren estructuras energéticas, formas en espiral
insinuadas, fragmentos de espacios tratados geométricamente, en los que se
denota una inusual exhibición de planteamientos energético-pasionales, en
línea con una actitud intimista, pero emergente.
Es sutil y, a
la vez, directa en la combinación de colores, buscando los intensos como el
rojo con los azules y verdes, también de gran fuerza pero menos. El contraste
producido nos permite entrar en un mundo de sugerencias, con un predominio de la
abstracción, de los hábitos
poéticos del gesto, enmarcados en una dinámica donde la curva, la expresividad
de las líneas, la fortaleza de lo pictórico predomina en composiciones de
espacios de una cierta envergadura. Se trata de zonas en las que puede incidir
sin problema, con la efectividad evidente puesta en solfa con singularidad, en
el sentido de buscar expresarse con entereza pero, a la vez, dejando lugar a una
experimentación de su pintura basada en la conjunción cálida de forma, color, composición y gesto.
En su pintura
no hay barroquismo, sino conjunción de elementos; no busca la experimentación,
sino el contraste, instalándose en una idea de cierta prolijidad, fundada en
los cromático, para mostrar la fuerza del gesto pero sin pulsar las teclas del
sesgo visceral.
Joan
Lluís Montané