El Martin
Fierro es el máximo exponente de la literatura gauchesca argentina.
Narra en versos la vida del gaucho de las pampas; sus estrofas reflejan en el
idioma gauchesco, su índole, sus pasiones, sus sufrimientos , sus esperanzas,y
su alma de
payador tanto mas intensos cuanto mas estan cerca de la naturaleza.
La obra se compone de dos partes, la primera titulada: El gaucho Martin
Fierro salida a luz en el año de 1872, compuesta de 395 versos, y la
segunda parte, titulada: La vuelta de Martin Fierro, impresa en el año
1879, compuesta de 798 versos.
Jose Hernandez, en su carta al editor de la primera edicion del libro, deja
esclarecido sus conceptos e intenciones de su obra. Tambien, el prologo de la
segunda parte, "cuatro palabras de conversacion con los lectores",
abunda en la filosofia de la obra. Tambien es interesante los comentarios
de Miguel Cané, sobre la obra.
En la República Argentina el 10 de Noviembre se celebra el Dia de La Tradición,
fecha del nacimiento de Jose Hernandez.
Para aquellos que ya conocen este libro, al leer estas páginas, recordarán mas
de un verso.
Señor , D.
José Zoilo Miguens
Querido amigo:
Al fin me he
decidido a que mi pobre MARTIN FIERRO, que me a ayudado algunos momentos a
alejar el fastidio de la vida de hotel, salga a conocer et mundo, y allá va
acogido al amparo de su nombre.
No le niegue su protección, Vd. que conoce bien todos los abusos y desgracias
de que es víctima esa clase desheredada de nuestro país.
Es un pobre gaucho, con todas las imperfecciones de forma que el arte tiene
todavía con ellos, y con toda la falta de enlace en sus ideas, en las que no
existe siempre una sucesion lógica, descubriendose frecuentemete entre ellas,
apenas una relación oculta y remota.
Me he esforzado, sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo que
personficara nuestros gauchos, concentrando el modo de ser, de sentir, de pensar
y de expresarse que le es peuliar; dotándolo con todos los juegos de su
imaginación llena de imágenes y de colorido, con todos los arranques de su
altivez, inmoderados hasta el crimen, y con todos los impulsos y Ios arrebatos,
hijos de una naturaleza que la educación no ha pulido y suavizado.
Cuantos conozcan con propiedad el original, podrán juzgar si hay o no semejanza
con la copia.
Quiza la empresa habría sido para mi más feliz y de mejor éxito, si
solo me hubiera propuesto hacer reír a costa de su ignorancia, como se halla
autorizado por el uso, en este género de composiciones; pero mi objeto ha sido
dibujar a grandes rasgos, aunque fielmente, sus costumbres , sus trabajos, sus hábitos
de vida, su índole, sus vicios y sus virtudes; ese conjunto que constituye el
cuadro de su fisonomía moral, y los accidentes de su existencia llena de
peligros, de inquietudes, de inseguridad, de aventuras y de agitaciones
constantes.
Y he deseado todo esto, empeñandome en imitar ese estilo abundante en metáforas,
que el gaucho usa sin conocer y sin valorar, y su empleo constante de
conparaciones tan extrañas como frecuentes; en copiar sus reflexiones con el
sello de la originalidad que las distingue y el tinte sombrío de que jamás
carecen, revelándose en ellas esa especie de filosofía popia que, sin
estudiar, aprende en la misma naturaleza; en respetar la superstición y sus
preocupaciones, nacidas y fomentadas por su misma ignorancia; en dibujar el
orden de sus impresiones y de sus afectos, que el encubre y disimula
estudiosamente; sus desencantos, producidos ,por su misma condición social, y
esa indolencia que le es habitual, hasta llegar a constituir una de Ias
condiciones de su espíritu; en retratar, en fin, to mas fielmente que me fuera
posible, con. todas sus especialidades propias, ese tipo original de nuestras Pampas,
tan poco conocido por lo mismo que es difícil estudiarIo, tan erróneamente
juzgado muchas veces, y que, al paso que avanzan las conquistas de la civilización,
va perdiendose casi por completo.
Sin duda que todo esto ha sido demasiado desear para tan pocas páginas, pero no
se me puede hacer un cargo por el deseo, sino por no haberlo conseguido.
Una palabra más, destinada a disculpar sus defectos. Páselos Vd. por alto,
porque quizá no lo sean todos los que, a primera vista, puedan parecerlo, pues
no pocos se encuentran allí como copia o imitación de los que lo son
realmente.
Por lo demás, espero, mi amigo, que Vd. lo juzgará con benignidad, siquiera
sea porque MARTIN FIERRO no va de la ciudad a referir a sus compañeros lo que
ha visto y admirado en un 25 de Mayo u otra función semejante, referencias
algunas de las cuales, como el FAUSTO y varias otras, son de mucho mérito
ciertamente, sino que cuenta sus trabajos, sus desgracias, los azares de su vida
de gaucho, y Vd. no desconoce que el asunto es más difícil de lo que muchos se
lo imaginarán.
Y con lo dicho basta para preambulo, pues ni MARTIN FIERRO exige más, ni Vd.
gusta mucho de ellos, ni son de la predilección del público, ni se avienen con
el caracter de
Su verdadero amigo
José Hernández
Buenos Aires,
diciembre de 1872
GALERIA
DE PERSONAJES DE SU OBRA
Entregan
al presidente Menen originales del poema "Martin
Fierro", que son los únicos que se conservan de la primera parte del
libro. Se trata de un borrador escrito en una libreta de pulpería. Sera exibido
en el Museo Histórico Nacional. Lo compró un empresario que lo donó al
estado.
PAPELES
CON UNA HISTORIA DE 125 AÑOS
En
nombre de los argentinos, el presidente Carlos Menem recibió ayer uno de los
mayores tesoros de la cultura del país: una pequeña y deteriorada libreta
de pulpería, algunas de cuyas hojas fueron comidas por los ratones. En esas
páginas amarillentas de papel de estraza, José Hernández escribió algunos
poemas de amor, y los siete cantos y medio que se conservan de la primera parte
del Martín Fierro. "Con el magro presupuesto del que dispongo,
compraré una vitrina blindada especial, para exhibirla en el hall de
entrada", anunció orgulloso a Clarín el doctor Juan José Cresto,
director del Museo Histórico Nacional. El historiador tendrá así
"su" premio, tras haber conseguido que una empresa pagara los 120.000
pesos que pedía la familia Castello por el manuscrito, y lo donara
al Estado.
Esa libreta de almacén de 10 x 15 centímetros es el único texto detectado, de
puño y letra de Hernández, de lo que se conoce como La ida. Las
tachaduras y correcciones no son tantas, por lo que los expertos deducen que se
trata de un segundo borrador. El original, con las modificaciones finales
que aparecieron en la primera edición de 1872, jamás fue encontrado .
"El doctor Cresto nos puso en alerta para que este manuscrito no se
perdiera", recordó ayer la secretaria de Cultura de la Nación, Beatriz
Gutiérrez Walker, en el acto donde se concretó la donación, en el Salón
Blanco de la casa de Gobierno.
La humilde libreta estuvo a punto de ser vendida -por un precio muy
superior- a la Universidad de Texas en Austin que, en The Latin American
Collection, posee la serie más completa del mundo en publicaciones del Martín
Fierro. Finalmente, la productora televisiva Programas Santa Clara,
propietaria de Educable y TV Quality, pagó el precio irreductible pedido por
los hermanos Castello, con el fin de donar el manuscrito al Estado. Ayer, su
presidente, Pedro Simoncini, recibió el aplauso más largo del acto. La única
condición que puso, fue poder disponer de él para exhibiciones, programas
culturales o conferencias. "La historia de la libreta se parece a la
del propio personaje", comentó Gutiérrez Walker. En el acto -celebrado en
presencia del escribano general de Gobierno, Natalio Echegaray- no hubo tiempo
para contarla. Pero tanto Cresto como Angel Núñez, erudito intermediario de la
operación de venta, disfrutan al relatar una historia que parece un juego de
espejos. El primer acto tuvo lugar a mediados de los años 30. "Mañana
vamos a ver el Martín Fierro", anunció en clase Amanda Valfredi de
Castello, maestra de tercer grado de la escuela porteña Obra de la Conservación
de la Fe, ya desaparecida.
Al día siguiente se le acercó el alumno Galotta: "Tome, señorita, esto
se lo manda mi abuela". La abuela estaba convencida de que esa libreta era
el original del libro, ya que lo había recibido de manos del propio Hernández,
durante una visita que hizo a San Juan.
La libreta quedó en el armario del aula. Pocos días después, Galotta dejó de
ir a clase. A fin de año, cuando la directora pidió a las docentes que
desocuparan los armarios, Valfredi de Castello se llevó el manuscrito a su
casa. Años después, el azar calcó este episodio. "Mañana vamos a
hablar de poesía gauchesca", anunció en el Colegio Nacional de Buenos
Aires la profesora Angela Blanco Amores de Pagella. Al día siguiente, su alumno
Castello le acercó la libreta de pulpería: "Esto se lo manda mi
mamá para que lo mire".
Especialista en literatura argentina, Pagella sabía que los originales de la
primera parte estaban perdidos, y tuvo la esperanza de que fueran los que
tenía en sus manos. Pidió prestado el manuscrito, y durante varios años
realizó estudios grafológicos, scopométricos y estilísticos. El texto
fue analizado por varios peritos, incluida la calígrafa pública nacional María
Tarka de Zamponi. Se lo desmenuzó también desde la crítica genética,
que examina el proceso de creación y corrección de los autores.
Todos llegaron a la misma conclusión: se trataba de un manuscrito de
Hernández. Se cree que el escritor y político pudo haberlo garabateado cuando
estaba escondido en el Hotel Argentino, frente a la Plaza de Mayo. Ya se
había alejado de las tropas de Urquiza y estaba entreverado con los
guerrilleros del entrerriano López Jordán, sindicado como el inspirador del
asesinato del ex Presidente.
Pasaron 125 años. Lo que quedó del manuscrito fue restaurado por dos
especialistas argentinas, con fondos de la Association Archives de la Littérature
Latino-américaine, des Cara‹bes et Africaine du XXŠme siŠcle, organización
no gubernamental de la UNESCO.
En una cajita, el director del Museo Histórico Nacional se lo llevó
ayer a su nueva casa. "Como anfitrión del museo que lo recibe -le dijo la
secretaria de Cultura-, le dedico estos versos de la segunda parte del poema: No
se ha de llover el rancho/ en donde este libro esté".
Este
texto fue sacado de la edicion electronica del diario CLARIN de Buenos Aires.
del dia 19 de marzo de 1998.
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