Rainer María Rilke
Escritor austriaco
Nació en Praga el 4 de diciembre de 1875. Cursó estudios en su ciudad, en
Munich y Berlín. Empezó a publicar en 1894 con el nombre de René Rilke; casi
nada se ha conservado de esta etapa juvenil de creación. Después realiza un
viaje a Rusia, donde hace amistad con Tolstoi. En 1897 inició una relación
amorosa con Lou Andreas Salomé (1861-1937), una increible mujer quince años
mayor que le anima a decidir su compromiso artístico, a controlar su capacidad
lírica y, sobre todo, a aceptar la disciplina en el trabajo como fuente de
inspiración. Muy inteligente y relacionada con las corrientes del pensamiento
contemporáneo ésta mujer casada con el orientalista Frriedrich Carl Andreas,
ya había fascinado a intelectuales como Schnitzler y Nietzsche.
En Noruega traba amistad con Hans Peter Jacobsen, por quien siempre sentirá
admiración. Rilke se enamoró de la pintora Paula Becker pero en 1901 se casa
con una discípula de Rodin, Clara Westhaff. Se casó sin mucho entusiasmo y
pronto se separan aunque fueron amigos el resto de sus días. En 1902 va a París,
donde actúa como secretario de Rodin, con quien mantuvo además copiosa
correspondencia y sobre quien escribió un legendario ensayo estético. Termina
en 1910 sus famosos "Cuadernos de Malte Laurids Briddge", y en seguida
viaja de nuevo por Europa y Africa. Está en Suiza durante la guerra, y al
finalizar ésta, entre 1912 y 1922 escribe las "Elegías de Duino",
una reflexión sobre una nueva conciencia del mundo y el sentido de la
existencia, y el hombre moderno como "el hijo perdido o pródigo".
Escribe una pequeña serie de poemas "Vergers", y "Los sonetos de
Orfeo". "El libro de locos" y "El libro de imágenes"
son bellas obras de profundo sentido místico, concebidas en su época de
pobreza, así como "Hermano y hermana".
Rilke murió de una leucemia el 29 de diciembre de 1926. El empeoramiento de su
estado físico, que lo llevó a la muerte, se produjo a raíz de haberse
pinchado con la espina de una rosa mientras cuidaba el jardín del castillo
Muzot, en Suiza, donde vivió retirado los últimos años de su vida. En su
tumba un epitafio que él mismo escribió, reza así:
Rosa, oh contradicción pura, placer,
ser el sueño de nadie bajo tantos
párpados.
La poesía de Rilke ahonda en la problemática de los límites sensoriales de la
existencia, de la melancolía que genera la inanidad, de la búsqueda del
fundamento del ser:
Cantar es existir. Para el Dios algo fácil.
Pero nosotros, ¿cuándo somos?
Quince días después del fallecimiento de Rilke, el gran escritor Robert Musil
dijo de él, en el homenaje de que fue objeto en Berlín: “Este gran poeta no
hizo otra cosa que llevar la poesía alemana por primera vez a su consumación
total...”
Tarrito de Lágrimas
Unos contienen el vino, otros contienen aceites
en la bóveda ahuecada que delimitó sus muros.
Yo, pequeño y más delgado, me ahueco
para otra exigencia: para complacer
las lágrimas que se precipitan.
El vino se enriquece y el aceite se sigue
refinando en el tarro.
¿Qué pasó con las lágrimas?
Me apesadumbraron, me cegaron,
mis corvas hicieron titubear,
al final me hicieron quebradizo
y me vaciaron.
(Verstreute und nachgelassene
Gedichte)
Hora Severa
Quien en este instante llora en algún lugar en el mundo,
sin motivo llora en el mundo,
me llora.
Quien en este instante ríe en algún lugar en la noche,
sin motivo ríe en la noche,
se ríe de mí.
Quien en este instante camina en algún lugar en el mundo,
sin motivo camina en el mundo,
camina hacia mí.
Quien en este instante muere en algún lugar en el mundo,
sin motivo muere en el mundo,
me observa.
(Das Buch der Bilder)