
Howard Phillips Lovecraft
Howard
Phillips Lovecraft, autor de relatos y novelas fantásticas, es uno de los
maestros clásicos del cuento de terror del siglo XX. Como el filósofo alemán
Immanuel Kant, viajó por todo el mundo sin abandonar su ciudad natal,
Providence (Rhode Island, EE.UU.) donde nació el 20 de agosto de 1890. En su
Introducción a la literatura norteamericana Jorge Luis Borges -que en 1975
dedicó a su memoria uno de sus cuentos: There Are More Things- nos dice que
Lovecraft, «muy sensible y de salud delicada, fue educado por su madre viuda y
sus tías. Gustaba, como Hawthorne, de la soledad, y aunque trabajaba de día,
lo hacía con las persianas bajas.» Se crió sobreprotegido, siempre solitario,
entre personas mayores y cuando jugaba con otros niños, gustaba de teatralizar
escenas mitológicas, aburriendo a sus compañeros. En ese momento corría a
refugiarse en la gran biblioteca de su abuelo, una gran colección de libros, la
mayoría del siglo XVIII, cuyo estilo en prosa inglesa imitaba a la perfección.
Ahí asimiló historia, literatura, ciencia, y en especial astronomía, a la que
era gran aficionado. Vivió una segunda vida en sus sueños, al punto que la
mitad de su obra está regada con transcripciones de sus mundos oníricos, hecho
que le valió el mote de «el soñador de Providence».
A una lujosa casa de madera de tres plantas,en 1980 y en el 454 ( antes el 194 ) de Angell Street, llego un dia el joven H.P.Lovecraft acompañado de su madre, Sussie Phillips Lovecraft. Su padre se habia vuelto un loco violento, y tuvo que se internado en un sanatorio mental. Este hecho supuso un fuerte golpe para su madre, que sufrió un deterioro mental hasta el dia de su muerte, 28 años despues. Asi pues el joven Howard paso una infancia y tuvo una educacion singular rodeado de sus indulgentes tias y abuelos.
A Lovecraft le gustaba hablar bien de su madre, pero lo cierto es que el resto de la gente no la veia muy bien. El psiquiatra que le atendio en 1919 durante su ultima enfermedad la catalogo como una mujer de limitados intereses, que recibió con una psicosis traumatica, la noticia de la inminente bancarrota. Asi pues no fue de extrañar que su madre volcara en el sus limitados intereses. Esto provoco que al joven Lovecraft se le consintiera de todo, la proteccion que recibio de su madre fue excesiva. Asi pues podemos denotar el que Sussie no cenara con el resto de la familia porque el joven Lovecraft se habia quedado durmiendo durante una hora, o que le dijera a su instructora que cuando fuese con el por la calle cogido de la mano, se inclinara un poco por si le arrancaba el brazo. Ademas su madre le dejaba comer lo que queria, y este cambio el pescado y las verduras por los caramelos y los helados. A esto añadimos el hecho de que tambien dormia lo que queria, y no fue de extrañar que se le viese poco de dia, Lovecraft se convirtio en una criatura nocturna. Pero tal vez el hecho mas destacable de su madre fue el de que ella hubiese querido una niña, y lo crio casi como una niña. De hecho, el joven Lovecraft insistia de pequeñito que el era una niña.
Lovecraft era un niño de ojos castaños y de pelo largo y dorado. La señora
Guiney de Massachusetts ( Lovecraft se hospedó con ellos ), le llamaba rayito
de sol. Sussie le obligo a llevar el pelo largo hasta los seis años, donde tuvo
que acceder a las quejas de Lovecraft, al cual no le gustaba ese pelo y se quejó
desde los tres años. Su madre le apaciguaba con retratos del siglo XVIII , y lo
que consiguio fue iniciar el entusiasmo por el barroco de Lovecraft, aunque no
consiguio cambiarle de opinion sobre su pelaje. Desde que le corto el pelo, su
madre evito todo contacto fisico con el, y decia por la calle que era feo.
Lovecraft le dijo en una ocasion a su mujer que la accion de su madre con el
habia sido devastadora.
Howard Phillips Lovecraft ( 1890 - 1937 ) fue un niño precoz de memoria
asombrosa. Sabia el alfabeto a los dos años, leia a los tres y escribia a los
cuatro. Comenzo a aficionarse a la literatura imaginativa, y comenzo pronto a
leer los libros de la biblioteca de los Lovecraft, que contaba con mas de dos
mil libros. Sin embargo durante su vida, su obra no se conoció fuera de su
circulo de amigos, incluso diez años despues de su muerte Lovecraft no aparecia
en un libro sobre los escritores de Rhode Island. Fueron necesarios treinta años
para que su obra fuese conocida, y hoy en dia se pagan hasta 100 dolares por una
de sus cartas, mientras que en vida no veia eso no por sus obras. Ha servido
como argumento de una obra teatral y ha sido tema de cinco tesis doctorales. Es
pues el tipico autor fracasado en vida y adorado tras su muerte. Lo situan entre
los 10 mejores autores del mundo y entre los cuatro mejores de America, siendo
los otros tres Poe, Bierce y Whitman.
Lovecraft adoptaba el lenguaje, las actitudes e incluso la escritura del siglo XVIII. Ademas se consideraba un viejo y cuando escribia a sus tias les llamaba hijas mias y firmaba con Abuelo. Pese a que algunas de sus historias tratan sobre gules, canivales y caraveres putrefactos, era muy escrupuloso, y por ejemplo, cuando mataba un raton, tiraba el cepo para no tocar el cuerpo del pequeño raton, y se sentia abrumado por los remordimientos de haber matado una ardilla de pequeño, este ultimo acto provoco que nunca mas cazara.
Cuando Lovecraft contaba con tan solo siete añitos se le ocurrio a su madre la fenomenal idea de apuntarlo a clases de baile, ante lo cual Lovecraft , que habia adquirido ciertos conocimientos de Latin, le respondio: Nemo fere saltat sobrius nisi forte insanit , famosa frase de Ciceron que viene a significar algo asi como Casi nadie baila sobrio a no ser que este loco . Ante esto Sussie desistio apuntarlo a tales clases.
El principal vehículo de difusión de los relatos fantásticos de Lovecraft fue la revista Weird Tales, fundada en 1923, folletín con tapas sensacionalistas y una abirragada mezcla de géneros literarios, precursora de innumerables publicaciones posteriores de los aficionados a la ciencia ficción, género que crecería en popularidad y circulación en la posguerra, desplazando al género fantástico. Lovecraft se ganaba la vida como corrector de estilo y ghostwriter, tareas que redujeron la dedicación a su propia obra, si bien en sus colaboraciones (donde a veces ni figuraba como coautor) intercaló gran parte de su propia mitología. La justicia que otorga el tiempo hace que hoy leamos los nombres de sus clientes sólo porque figura HPL como colaborador.
Esta situación, sumada al hecho de que la mayor parte de sus escritos se publicaron en revistas populares junto con la ausencia de traducciones, provocó un desconocimiento por parte de la crítica especializada sobre la obra lovecraftiana. Cuando sus obras se publican en libro en la década del '70, comienzan las traducciones en francés y español, y crece su popularidad en la literatura europea y mundial (como había pasado con Poe, rescatado para el orbe por su traductor Charles Baudelaire). En Francia la revista Planète publica Hypnos y la prestigiosa L'Herne le dedica un número completo, mientras que en Argentina y España aparecen las primeras traducciones al español.
Pero Lovecraft, casi ignorado en vida, cuando muere en 1937 era célebre sólo en un reducido grupo de amantes de los relatos fantásticos. Su fama póstuma se debe principalmente a August Derleth (1909-1971), de Sauk City (Wisconsin, USA), amanuense, admirador y corresponsal suyo desde 1925. Derleth es uno de los autores más prolíficos de este siglo, con casi 150 libros y miles de contribuciones a revistas y periódicos de todo el mundo. Realizó una fructífera acción en el campo de la literatura fantástica, divulgando no sólo a su maestro sino presentando las obras de Ray Brabdury, Robert Bloch, etc., y rescatando del olvido a autores como Sheridan Le Fanu, Arthur Machen, o Algernon Blackwood. Al morir Lovecraft, Derleth fundó una editorial con el nombre de una de sus ciudades imaginarias: "Arkham House", en la que publicó en forma de libro su obra (que incluye poesía y ensayos), dispersa hasta entonces en antologías, revistas de tipo pulp fiction (llamadas así porque estaban impresas en papel de pulpa, el más barato), una voluminosa correspondencia y numerosos manuscritos con proyectos de relatos, borradores y apuntes.
La obra de Lovecraft contiene numerosos cuentos cortos, cuya primer época está dominada por el influjo de Edgar Allan Poe, a quien admiraba. Más tarde incorporará nuevos elementos procedentes de los ingleses Arthur Machen, Lord Dunsany y William Hope Hodgson logrando un nuevo estilo de relatos en los que predominan una precisa descripción local de Nueva Inglaterra (la costa nordeste de Estados Unidos) y la aparición de una mitología pletórica de razas prehumanas, conocidas con el nombre de los «mitos de Cthulhu». Todos estos nuevos dioses protagonizan la mayor parte de los relatos intervieniendo en los designios humanos. Este corpus mitológico agrupa una serie de trece relatos interconectados, escritos en un lapso de 14 años, desde 1921 a 1935.
La Enciclopedia Británica define el tema de los Mitos de Cthulhu como «la dislocación del tiempo y del espacio, que incluye seres horrorosos de origen extraterrestre.» Refiriéndose a sus mitos, dijo Lovecraft: «Todos mis relatos, por muy distintos que sean entre sí, se basan en la idea central de que antaño nuestro mundo fue poblado por otras razas que, por practicar la magia negra, perdieron sus conquistas y fueron expulsadas, pero viven aún en el Exterior, dispuestas en todo momento a volver a apoderarse de la Tierra.» Encontramos así en sus relatos a estos seres de eras pretéricas que suelen morar en cuerpos humanos para estudiar el universo conocido con el objetivo de recuperar su dominio y poder sobre los elementos; o vemos en otros relatos personas de nuestra época cuyas almas son captadas por estos seres y de este modo exploran, durante el sueño, mundos lejanos en el tiempo y en el espacio donde acechan las entidades primordiales aguardando el momento de recuperar su reino perdido.
Todos estos relatos tienen un protagonista de costumbres solitarias y aficiones cultas, muchos de ellos estudiantes de arqueología, profesores universitarios, o simplemente parientes de alguien que les deja entre su heredad pistas de los dioses Primordiales, y se ven así involucrados en extraños sucesos. En estos momentos el protagonista suele emprender un viaje y entonces Lovecraft despliega todo su arsenal escenográfico de atrayentes climas descriptivos y ajustada ambientación, con los que logra efectos opresivos, como en el cuento La ciudad sin nombre (1921), que relata las peripecias de un explorador en el cambiante desierto árabe, o en La sombra más allá del tiempo (1934), donde un profesor universitario comienza a sufrir lapsos temporales y permanece atrapado en lugares y épocas ajenas a la vida humana. Esta obra, junto con la novela El caso de Charles Dexter Ward (1927), donde retoma el tema del doble, están consideradas como lo mejor de su producción. Con respecto al realismo de sus cuentos, la Enciclopedia Británica señala que «sus conocimientos de Historia y Geografía y su interpolación de una mitología elaborada han otorgado a sus escritos una verosimilitud inesperada en la literatura fantástica.»
Como Mark Twain y Wiliam Faulkner con sus relatos costumbristas, creó ciudades imaginarias en su amada Nueva Inglaterra: Arkham es una transfiguración de Salem (Massachussets), y Dunwich de Hamden (Connetticut); pero otras aventuras tienen como escenario la Antártida, como en el relato En las montañas de la locura (1931), donde retoma elementos de La Narración de Arthur Gordon Pym de su admirado Edgar Allan Poe, mientras que en otros casos nos lleva hasta Aldebarán o la mítica Kadath. En estos escenarios sus atribulados personajes deambulan indagando sobre los orígenes de tenebrosos sucesos, huyendo aterrorizados por la aparición de los dioses primordiales que perturban nuestro continuum espacio-temporal de tres dimensiones.
Pero todo dios que se precie posee su libro sagrado, y no podía faltar la Biblia del terrible Cthulhu: se trata del famoso tratado de magia negra y conjuros portentosos denominado Necronomicon, escrito por el poeta árabe Abdul Alhazred en el año 700 en Damasco, que llegó a Occidente por medio de traducciones al griego y latín (se cree que el misterioso Dr. John Dee realizó una traducción al inglés) . Este libro es terriblemente peligroso -se afirma que leerlo produce insania-, y se lo mantiene bajo llave en muy pocas bibliotecas como las del Vaticano, el British Museum, o en la de la Universidad de Buenos Aires. Todos los adoradores de Cthulhu suelen atravesar ominosas peripecias para llegar a obtener la información necesaria de este arcano maldito, que contiene las claves para permitir el regreso triunfal y apocalíptico de Cthulhu y sus huestes, que acechan en las fronteras espacio-temporales aguardando que sus temibles y degenerados sectarios abran las puertas dimensionales mediante extrañas invocaciones mágicas y sacrificios.
Con sus nuevos dioses y sus temibles sectarios Lovecraft creó un mundo imaginario en las grietas del racional y ordenado siglo XX, pero dejó las puertas abiertas en sus ficciones y hoy ciertas sectas empalidecen sus más terribles alucinaciones. Si algunos neo-budistas fabrican bombas atómicas con la esperanza de borrar la raza humana de la tierra y lograr así la paz final en el planeta, el caos que surge del orden vaticinado por el «soñador de Providence» en sus obras quizás no sea tan fantástico.
Lovecraft abandonó este mundo hace cincuenta y ocho años en la misma ciudad que contemplara su nacimiento, dejándonos un virtuoso legado: sus hermosos y alucinantes relatos, que para los lectores auténticamente imaginativos son símbolos y signos que abren hermosos reservorios de recuerdos atávicos, de manera que podemos considerarlo no sólo como escritor, sino como un poeta que hace de cada lector un soñador.
LOS MITOS DE CTHULHU
1921 La ciudad sin nombre
1923 El ceremonial
1926 La llamada de Cthulhu
1927 El color que cayó del cielo
1927 El caso de Charles Dexter Ward
1928 El horror de Dunwich
1930 El que susurraba en las tinieblas
1931 La sombra sobre Insmouth
1931 En las montañas de la locura
1932 Los sueños en la casa de la bruja
1934 La cosa en el umbral
1934 La sombra más allá del tiempo
1935 El que acecha en la oscuridad