Ramón María del Valle-Inclán

Novelista, poeta y autor dramático español


Nació el 28 de octubre de 1866 en Villanueva de Arosa, Pontevedra. Cursó estudios de derecho en Santiago de Compostela, aunque los abandonó para viajar a México. Allí fue periodista en El Correo Español y El Universal. Regresó a Madrid donde llevó una vida bohemia de la que se cuentan muchas anécdotas. Perdió un brazo durante una pelea. En el año 1916 visitó el frente francés de la I Guerra Mundial, y en 1922 volvió a México. Proclamada la República, en 1931, fue nombrado presidente del Ateneo de Madrid; un año después, conservador del Tesoro Artístico Naciona y Director de la Escuela de Bellas Artes de Roma. Posteriormente regresó a Galicia donde falleció en enero de 1936, en Santiago de Compostela.
Su primer título fue Femeninas, de 1895, al que siguieron obras de inspiración gallega, como Flor de santidad, de 1904, la poesía de Aromas de leyenda, de 1907, y las cuatro Sonatas (de otoño, estío, primavera y verano), aparecidas entre 1902 y 1905, y que constituyen la biografía galante del marqués de Bradomín, y suponen la culminación del modernismo español. En 1907 contrajo matrimonio con la actriz Josefina Blanco, y edita la primera de sus llamadas comedias bárbaras, Aguila de blasón, a la que siguió Romance de lobos, de 1908. En Cara de plata, de 1922, tercer volumen de esta trilogía teatral, vuelve a la crítica social, como también ocurre en sus tres novelas ambientadas en la guerra carlista, Los cruzados de la causa, de 1908; El resplandor de la hoguera, de 1909, y Gerifaltes de antaño, de 1909. En las obras dramáticas Cuento de abril, de 1910, y La marquesa Rosalinda, de 1913, vuelve a el modernismo. Lo mismo que en Voces de gesta, de 1911. Su segundo viaje a México le inspiró la escritura de Tirano Banderas, publicada en 1926, y considerada su mejor obra, síntesis del mundo americano. Luces de bohemia, su obra teatral de 1920, estableció una estética de lo feo, con un expresionismo gestual y caricaturesco que él mismo llama "del héroe reflejado en el espejo cóncavo" y que llamará esperpento. Probablemente sea su obra teatral más lograda. Los cuernos de don Friolera, de 1921, y Las galas del difunto, 1926, inciden en esta estética, mientras que en Divinas palabras, de 1920, la virtud de la palabra sagrada se impone a las pasiones carnales. Valle-Inclán escribió más adelante La corte de los milagros, de 1927, Viva mi dueño, de 1928 y Baza de espadas, que apareció póstumamente.


EL PASAJERO

¡Tengo rota la vida! En el combate
de tantos años ya mi aliento cede,
y al orgulloso pensamiento abate
la idea de la muerte, que lo obsede.

Quisiera entrar en mí, vivir conmigo,
poder hacer la cruz sobre mi frente,
y sin saber de amigo ni enemigo,
apartado, vivir devotamente.

¿Dónde la verde quiebra de la altura
con rebaños y músicos pastores?
¿Dónde gozar de la visión tan pura

que hace hermanas las almas y las flores?
¿Dónde cavar en paz la sepultura
y hacer místico pan con mis dolores?


Ramón María del Valle Inclán, 1926

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