Andrea del Verrocchio


Nombre: Andrea Di Cione
Nacionalidad: Italia
Florencia (1435 h.) - Venecia (1488)
Estilo: Renacimiento Italiano
Escuela: Quattrocento

Verrocchio es un apodo que recibió el joven Andrea di Cione. En italiano, verrocchio significa "ojo vera", que era el apellido del clérigo que adoptó al joven como su protegido. Verrocchio se formó en el taller del gran escultor Donatello. Su vocación era la orfebrería aunque sólo se conserva una obra de él como orfebre: un relieve de plata de 1480. Su mayor actividad la dedicó a la escultura en bronce, mármol y terracota. Sus obras más conocidas son un David de 1475 y la estatua ecuestre del Condottiero Colleoni, forjada en 1481. Ambas son réplicas de dos estatuas famosas de Donatello, aunque pueden apreciarse fácilmente las diferencias de estilo: un mayor refinamiento del Verrocchio frente a una mayor intensidad heroica y grandiosa de Donatello. Respecto a su faceta como pintor, se conservan muy pocas obras de su taller. Allí se formaron pintores como Leonardo da Vinci o Ghirlandaio; sin embargo, las actividades pictóricas estaban a cargo del anodino Lorenzo di Credi. La única obra que se considera propiamente de Verrocchio es el Bautismo de Cristo, pero su protagonismo está ensombrecido porque también es la primera obra en la que trabajó Leonardo da Vinci, en los fondos y en uno de los ángeles.


Bautismo de Cristo


Título: Bautismo de Cristo (1472-75)
Autor: Andrea del Verrocchio
Museo: Galería de los Uffizi
Caract: Oleo sobre tabla

Verrocchio dirigía un importante taller donde recibía diferentes encargos tanto de escultura como de pintura u orfebrería. Sus obras pictóricas están lógicamente influidas por la escultura que fue la faceta más desarrollada por el maestro, como podemos apreciar en su famoso Bautismo, en el que Leonardo realizaría los dos ángeles de la zona de la izquierda. Las figuras de Cristo y san Juan tienen gran volumetría y monumentalidad, adaptadas en el paisaje con seguridad para incorporar la perspectiva, la otra gran preocupación del Quattrocento. Los rostros de los personajes parecen labrados en piedra, destacando la dureza de sus anatomías. Verrocchio influirá mucho en la pintura de Botticelli, por lo que su faceta como maestro es digna de destacar.


Madonna con el niño


Título: Madonna con el niño (1469 h.)
Autor: Andrea del Verrocchio
Museo: National Gallery (Edimburgo)
Caract: Oleo sobre tabla 106,7 x 76,3 cm.

Hacia 1469 el taller de Verrocchio en Florencia presentó esta hermosa Virgen adorando al Niño. Es una obra exquisita que reúne todas las características del primer Renacimiento italiano, conocido como el Quattrocento. Verrocchio es un artista poco conocido, del que se conservan más esculturas que pinturas; sin embargo, su taller de pintura era el más prestigioso de Florencia. En esta Virgen ha planteado una composición equilibrada, serena, distante. La luz es blanca y homogénea, sin ningún contraste de sombras o de brillos; parece destacar con gran nitidez las figuras humanas y las arquitecturas de fondo. Estas arquitecturas son ruinas romanas, con un arco de casetones que se había recuperado con mucho éxito en las construcciones renacentistas. La figura monumental de la Virgen es el perfecto equivalente de la arquitectura, que presenta en las pilastras el orden corintio, el más bello y delicado de los tres órdenes clásicos y que siempre se asocia con María. El suelo está realizado con baldosas cuadradas de diseños geométricos que forman un perfecto ajedrezado, una herramienta muy utilizada por los pintores renacentistas para alardear de su dominio de las ciencias matemáticas y de la perspectiva lineal.


Madonna de la granada


Título: Madonna de la granada (1470-75)
Autor: Andrea del Verrocchio
Museo: National Gallery de Washington
Caract: Oleo sobre tabla 15,7 x 12,8 cm.

Verrocchio fue uno de los más famosos artistas florentinos. Por desgracia, no se conserva ninguna obra de la que pueda decirse que es completamente de su mano, sino que todas son producción de su taller. Sin embargo, la poderosa personalidad del maestro invade todos estos cuadros, que reúnen las características más propias del Verrocchio. Esta madonna se conoce como la Madonna de la granada porque María le ofrece al Niño uno de esos frutos. La granada era un símbolo de Cristo y del poder (ver el Retrato de Maximiliano I de Alberto Durero). En este caso, tan sólo es un símbolo de la Muerte y Pasión de Cristo, puesto que su corazón es rojo como la sangre y posee miles de semillas, que al morir el fruto darán infinitos árboles nuevos. Tanto la Virgen como el Niño poseen un hieratismo frío y elegante que caracteriza la obra del taller de Verrocchio, tal y como se puede ver en la Virgen con el Niño del mismo autor. También es típico del Verrocchio la pose de María, muy erguida, con la cabeza levemente inclinada y los ojos bajos en un gesto de modestia y humildad. Estos rasgos fueron muy imitados por los alumnos del Verrocchio, entre los que se encontró por muchos años Leonardo da Vinci.


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