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Nos encontramos
ante uno de las naturalezas muertas de mayor calidad del Museo del
Prado. Este bodegón es del tipo llamado Vanitas, es decir, vanidad,
debido al simbolismo de los objetos que presenta. Es un género propio
del Barroco, que reflexiona sobre la futilidad del mundo y el
conocimiento humano. En este encontramos la calavera, que representa la
muerte, la vela apagada, huesos, libros e instrumentos de música, todos
ellos placeres inútiles cuando llega la muerte.La composición es
sencillamente deliciosa, organizada a través de una marcada diagonal
que proviene de un foco de luz amarillenta. El autor ha empleado una única
gama de color, en ocres y amarillos dorados. El predominio del vacío en
prácticamente dos tercios de la superficie del cuadro provoca una
sensación casi metafísica. Estas composiciones de origen holandés
alcanzaron mucho éxito en España, donde se las imitó e importó.
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