Andrea Mantegna


Nombre: Andrea Mantegna
Nacionalidad: Italia
Isola di Cartura (1431) - Mantua (1506)
Estilo: Renacimiento Italiano
Escuela: Quattrocento , Escuela Italiana

Andrea Mantegna es uno de los grandes creadores del Quattrocento italiano. Natural de Isola di Cartura, entre Padua y Vicenza, vio la luz hacia 1431, formándose en Padua con el pintor Squarcione - apasionado estudioso de la época romana y coleccionista de objetos arqueológicos, afición que heredó el propio Andrea - quien le consideró su hijo adoptivo. Ya en sus años jóvenes se interesó por la perspectiva tomando como referencia las obras de Paolo Ucello, Andrea del Castagno o Fra Filippo Lippi, maestros que habían trabajado en Padua. En 1448 Mantegna tiene taller propio y realiza su primera obra, desgraciadamente perdida. Se inició como fresquista al año siguiente, en la decoración de la capilla Ovetari junto a Nicolò Pizollo, destruida por los efectos de una bomba en 1944. Ya en estos primeros momentos se aprecia la influencia en sus figuras del escultor Donatello, dando la impresión de ser estatuas de bronce o piedra por lo que a esta primera época se la conoce como el "estilo pétreo". También se interesa por la perspectiva, como se aprecia en la Asunción de la Virgen, siguiendo la Trinidad de Masaccio. Durante la ejecución de este encargo en la iglesia de los Ermitaños, se trasladó a Venecia, donde se relaciona con la familia Bellini, contrae matrimonio en 1452 con Nicolasia, hija de Jacopo y hermana de Giovanni, y establece una estrecha relación con sus cuñados, como se observa en la Oración en el huerto o la Presentación en el templo. A su regreso a Padua realiza una de sus obras más importantes: la Pala de San Zenón, donde introduce el lenguaje de la "Sacra Conversazione", continuando con su estilo monumental y pleno de fuerza. El afán por lo escultórico se pone de manifiesto en el San Sebastián de Viena, pintado en estos años, donde se interesa por los fondos arquitectónicos inspirados en el mundo clásico. Con 29 años Andrea se instala en Mantua y permanece como pintor de corte de la familia Gonzaga hasta su muerte, realizando allí sus obras más importantes: la decoración de la Cámara de los Esposos, donde los Gonzaga son retratados en diversas actitudes; el interés por la perspectiva y las referencias antiguas le llevan a abrir la sala gracias a las referencias a la campiña plagada de castillos y ciudades, destacando el Óculo fingido que sirve de coronamiento a la estancia. También de la estancia en Urbino sería la Muerte de la Virgen, donde la perspectiva y las figuras dotan al conjunto de un sereno equilibrio. Su fama le hizo ser llamado a Roma por el papa Inocencio VIII para decorar una de las capillas del palacio del Belvedere, destruida en 1780, regresando de nuevo a Mantua en 1490, cuando inicia los lienzos del Triunfo del César, evocación majestuosa del mundo romano que recuerda los frisos y relieves históricos de la Antigüedad. Isabella d´Este le encargó la decoración de su "Studiolo", donde pintó el Parnaso y el Triunfo de la Virtud. Durante estos últimos años sus imágenes religiosas se hacen más intimistas y desaparecen las referencias arquitectónicas para representar un fondo neutro aunque en algunas, como la Madonna de los Caballeros o la Virgen Trivulzio, continúa con dichas referencias. Las figuras siguen siendo escultóricas, interesándose por los escorzos y la perspectiva, como se muestra en el Cristo muerto, una de las más bellas obras de la pintura universal. Su afición por el mundo clásico le llevó a realizar escenas que simulan relieves como la Introducción del culto de Cibeles en Roma o Sansón y Dalila. La gran aportación de Mantegna a la pintura del Quattrocento será dotar de una monumentalidad escultórica suprema a las figuras, tomando las ideas de Masaccio y llevándolas a su máxima expresión. No debemos olvidar su producción retratística y sus dibujos y grabados, que sirvieron de inspiración a los maestros del Cinquecento.



Adoración de los Magos

Adoración de los Reyes Magos

Adoración de los pastores

Amorcillos con placa

Ascensión

Asunción de la Virgen

Bacanal con tonel

Batalla de los dioses marinos

Cardenal Ludovico Trevisano

Carro triunfal del Triunfo de César

Circuncisión

Corte de los Gonzaga

Madona con el niño dormido


Título: Madona con el niño dormido (1485 h.)
Autor: Andrea Mantegna
Museo: Staatliche Museen de Berlín
Estilo: Renacimiento Italiano
Caract: Oleo sobre lienzo 42 x 32 cm.

Este óleo es uno de los más intimistas y delicados de su autor, Andrea Mantegna, que acostumbraba a pintar figuras llenas de monumentalidad e hieratismo. Es una aproximación en primer plano de la Virgen que abraza al Niño, dormido. La Virgen es muy joven y posee una belleza melancólica que provoca una gran dulzura y simpatía. Su rostro está inclinado sobre el bebé y su mirada absorta parece perderse en el triste futuro de su hijo, al que abraza con un gesto protector. El niño está envuelto en un paño blanco que en los libros de teología se identificaba como una prefiguración del sudario, en alusión a la muerte en la cruz. Al tiempo que la Virgen abraza al niño, el rico manto dorado parece abrazarla y envolverla a ella en una forma ovoide de geometría perfecta, muy del gusto del primer Renacimiento.


Cristo con María y San Juan Evangelista

Cristo con el alma de la Virgen

Cristo en el huerto de los Olivos

Cristo muerto

Crucifixión

Descenso al limbo

Madonna de los Caballeros


Título: Madonna de los Caballeros (1496)
Autor: Andrea Mantegna
Museo: Museo Nacional del Louvre
Estilo: Renacimiento Italiano
Caract: 280 x 160 cm.

La Virgen de los Caballeros o de la Victoria fue un encargo de Francesco Sforza a Mantegna, en cumplimiento de un voto que el noble había hecho a la Virgen para celebrar la victoria en la batalla de Fornovo. La Virgen aparece debajo de una pérgola cubierta de flores, frutos y pajarillos. Los carnosos frutos nos hablan de la influencia de artistas venecianos y ferrareses en la obra de Mantegna, como Carlo Crivelli por ejemplo. Del centro de la pérgola pende un extraordinario trozo de coral rojo intacto, que se considera símbolo de Cristo (su sangre solidificada). La pérgola es de medio punto, siguiendo la estética romana, y no en un arco ojival o apuntado como se usaba en el gótico. A María la rodean santos guerreros, de los cuales, los dos que sujetan los extremos de su capa son los clásicos modelos para los caballeros: San Miguel a un lado, con su belleza de arcángel y la túnica, y San Jorge al otro, con la lanza rota tras vencer al dragón. A los pies de María está el comitente de la obra: Francesco Sforza, arrodillado, mira con devoción a María quien extiende su mano en un gesto protector. Al otro lado, la madre del Duque.

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