Juan Bautista Maíno


Nombre: Juan Bautista Maíno
Nacionalidad: Española
Pastrana (1578) - Madrid (1649)
Estilo: Barroco Español
Escuela: Barroco madrileño , Escuela Española

Fray Juan Bautista Maíno fue dominico y pintor. Se ha querido pensar que aprendió con El Greco, aunque no está demostrado. Se formó en Italia, durante 1600-1610, donde conoció la pintura de Caravaggio y de Carracci. Acudió a Madrid en 1620, llamado por Felipe III, que apreció sus cualidades, aprendidas en Italia y desarrolladas en Toledo, para que fuera el maestro de dibujo del futuro Felipe IV, bajo cuyo reinado conoció a Velázquez, a quien protegió. Casi toda su obra es religiosa. Destacan dos óleos de gran tamaño, pintados ambos en 1612, y que hoy se encuentran en el Museo del Prado. Se trata de la Adoración de los Magos, por un lado, y la Adoración de los Pastores, por otro. En ellos se aprecia la influencia del caravaggismo, que conoció de primera mano durante su visita a Roma.


Recuperación de Bahía del Brasil


Título: Recuperación de Bahía del Brasil (1634/35)
Autor: Juan Bautista Maíno
Museo: Museo del Prado
Caract: Oleo sobre lienzo 309 x 381 cm.

En 1827 este cuadro pasó de la Real Academia de San Fernando al Museo del Prado. El Museo del Ejército es lo único que queda del antiguo Palacio del Buen Retiro, construido bajo Felipe IV, y contiene su sala más importante, el llamado Salón de Reinos. Para este salón se encargó el lienzo que nos ocupa. Era una sala destinada a recepciones diplomáticas y actos oficiales. En ella, el rey quería exponer lienzos con sus triunfos militares más sonados, como por ejemplo la Rendición de Breda de Velázquez. Maíno pintó la escena de la recuperación por tropas españolas de Bahía de Brasil, importante puerto comercial del imperio colonial que se estaba desmoronando. Maíno, sin embargo, elude el tono triunfalista de las otras pinturas del Salón para realizar casi una alegoría en contra de la guerra. Al fondo, efectivamente, se tiene una vista topográfica de la zona, con los barcos y las tropas después de la batalla. A la derecha, el rey es agasajado a través de su representación en un tapiz. Tras la figura del rey aparece la del valido, el Conde-Duque de Olivares, queriendo simbolizar quién estaba realmente detrás del poder. El general recibe los honores de la victoria, pero todo ello se desarrolla en una esquina, en un plano acartonado que resta volumen e importancia al hecho. La mirada del espectador es captada sin embargo al lado contrario, por una masa de color y personajes que atrae inevitablemente la atención. Allí están las figuras de los heridos en la batalla, junto a las mujeres que los cuidan y unos niños. No hay sangre, no hay dramatismo, tan sólo un cuerpo medio desnudo sostenido en los brazos de una mujer, que bien podría simbolizar la Caridad, pues se halla rodeada de niños y tiene aspecto de matrona (ésta es la manera habitual de representar a dicha virtud). Así pues, en el cuadro de conmemoración de una batalla, lo que realmente protagoniza la escena son las consecuencias terribles de la misma victoria, los muertos y los heridos. Maíno resulta en este sentido increíblemente avanzado para las posturas imperialistas de la España del siglo XVII. Anticipándose al futuro, Maíno es consciente de que las victorias militares de España no son más que humo que pronto se disipará ante el poderío británico y francés. Efectivamente, tan sólo unos años después España perdería de nuevo y definitivamente esta importante plaza brasileña.



Adoración de los Magos

Adoración de los Pastores

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