![]()
Jean-Louis Forain
Nombre: Jean-Louis
Forain
Nacionalidad:
Reims (1852) - París (1931)
Estilo: Realismo Francés
Forain pasó la mayor parte de su vida en París, reflejando en sus bellos lienzos la vida moderna enlazando con los maestros impresionistas. En su formación influyó sobremanera las frecuentes visitas al Museo del Louvre donde copió con insistencia a los maestros antiguos - Tiziano, Rubens, Giorgione - asistiendo a las clases del pintor historicista Jacqueson de la Chevreuse, pasando después al "atelier" de Gerome en la Escuela de Bellas Artes. Sus primeros trabajos enlazan con el estilo histórico imperante en la pintura francesa de la primera mitad del siglo XIX para contactar después con el realismo a través de Manet y Degas, interesándose por las estampas japonesas debido a su prometedora carrera como grabador e ilustrador, inspirándose en Goya y Daumier para criticar de manera ácida la vida moderna de la gran ciudad. Su estilo se relaciona con Toulouse-Lautrec al interesarse por el mundo nocturno que presenta con elegancia y ciertas dosis de caricatura, enlazando con los impresionistas en cuyas exposiciones participó. Las más prestigiosas revistas parisinas contaron con su colaboración como ilustrador, convirtiéndose en uno de los artistas más populares de su tiempo. A partir de 1909 abandonará la temática nocturna para interesarse por asuntos religiosos que plasmará en aguafuertes y grabados.
![]() |
|
|
El "Folies Bergère" fue inaugurado en 1867 como circo, cerrando pronto sus puertas para reabrirse como café-concierto en 1881, reconvertiéndose en teatro de revista algunos años más tarde. Forain nos ofrece en este pequeño pastel una de las barras del local, atendida por una joven camarera rubia que tiene ante sí un cesto de frutas, varias botellas y diversos objetos. Tras ella contemplamos un gran espejo donde se reflejan los palcos del teatro ocupados por los espectadores, una silla y la propia camarera, recordando la Barra del Folies Bergère pintada por Manet. En primer plano se presentan dos tertulianos vistos desde una perspectiva alzada mientras que el resto de la composición se muestra de manera frontal, mezclando dos perspectivas como hacía Degas. Las sombras coloreadas de las luces artificiales también están inspiradas en Degas al igual que la técnica empleada. Con estos trabajos, Forain se sitúa entre los pintores interesados por "fotografiar" los asuntos de su tiempo, al igual que hará Toulouse-Lautrec. |

El hipódromo

Un palco en la Opera
![]() |
|
|
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX son numerosas las escenas protagonizadas por mujeres solitarias que se refugian en la bebida para alejarse de la realidad. Diferentes obras de Manet, Degas, Toulouse-Lautrec o Forain tratan el tema de la soledad que conduce al alcoholismo como apreciamos en esta litografía ambientada en uno de los numerosos locales de Montmartre, reflejándose las lámparas de gas en el espejo para crear el efecto de perspectiva. El estado de ánimo de la mujer, captando su soledad y su tristeza, ha sido interpretado de manera sensacional por el pintor, reforzando el aislamiento gracias al empleo de fuertes contrastes entre las masas cromáticas, difuminando la figura para crear un efecto de incertidumbre. |
![]() |
|
|
Los bailes de máscaras florecieron durante el Segundo Imperio francés y continuaron en la Tercera República, convirtiéndose en uno de los eventos sociales más importantes. Tenían lugar casi todos los sábados desde Diciembre al miércoles de ceniza, expandiéndose a un importante número de locales. El más importante se celebraba en la Opera, convirtiéndose en toda una institución. Los bailes comenzaban a medianoche y se prolongaban hasta altas horas de la madrugada, manifestándose como el lugar idóneo para el flirteo y el cotilleo al que acudía lo más granado de la sociedad. Este espectáculo estaba considerado por algunos como "la más impresionante y extravagante de las peculiares instituciones de París". Forain, en su faceta de narrador de la vida burguesa, también tendrá algunas obras dedicadas a este evento, sirviendo a Toulouse-Lautrec de modelo a imitar en algunas ocasiones. Las dos mujeres que contemplamos, sentadas a una mesa y consumiendo sus bebidas, reciben la visita de una pareja de caballeros, cortadas sus cabezas por influencia de la fotografía, realizando Forain de manera perfecta la narración. El estilo rápido y abocetado que emplea el pintor recuerda a Degas y Manet, utilizando tonalidades alegres y luces artificiales que le sitúan en la órbita del impresionismo. |