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Benozzo di Lesse,
que era su nombre de pila, se inicia en el arte de la orfebrería
primero y luego se decanta por la pintura. Estando en Florencia trabajó
con Ghiberti, más tarde en la Ciudad Eterna entró en contacto con Fra
Angelico. De su producción destaca El Cortejo de los Reyes Magos que
ejecuta para la capilla del palacio de los Médicis en Florencia. En los
frescos que cubren los muros de este espacio recurre a escenas que
evidencian la influencia de los pintores florentinos. Para la ejecución
de esta obra se inspiró en una pintura sobre tabla de Gentile da
Fabriano que abordaba el mismo asunto. En esta obra, los Reyes Magos,
representados con ricos ropajes, cabalgan hacia el encuentro con el
niño. Pero lo más significativo es la comitiva que acompaña a los
magos de Oriente, formada por los personajes más representativos de la
sociedad, en su mayoría miembros de la familia Médicis. En el
análisis de esta composición es importante resaltar como el autor
llega a transformar una escena de índole religiosa en un tema social.
En lo que se refiere al paisaje cabe añadir que todavía denota
reminiscencias medievales. A partir de 1463 comienza a trabajar en las
Escenas de la Vida de San Agustín en San Gimignano que concluye en
1467. Un año después, inicia las Escenas Bíblicas del Camposanto de
Pisa, donde trabaja hasta 1484. De su producción sobre tabla son dignas
de mención Virgen entre ángeles y Santos que conserva la National
Gallery de Londres y Virgen con Niño de San Gimignano. De su maestro
Fra Angelico adopta el gusto por el detalle y los colores brillantes,
aunque no reproduce sus fondos místicos. La maestría con que describe
sus representaciones permitió que se convirtiera en uno de los artistas
más admirados de la época.
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