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Giotto di Bondone
No contamos
con excesivos datos fiables sobre la vida de Giotto di Bondone, ni la fecha de
su nacimiento, ni cuáles fueron sus maestros, ni siquiera la datación exacta de
muchas de sus obras. Lo que sí conocemos, por las crónicas de sus
contemporáneos, es la gran revolución que supuso su nueva concepción artística,
que se puede considerar como precursora de las innovaciones que cambiarán la
marcha de la pintura occidental, desde el humanismo del
Renacimiento hasta el siglo XX. Giotto nace
hacia 1267 al norte de Florencia, en el valle de Mugello, en la aldea de Vicchio.
Cuenta la leyenda que por allí pasó en la década de 1280, el gran maestro
italiano
Cimabue, que vió pintar a un pastor sobre
una tabla a su rebaño. Cimabue decidió llevárselo con él y ejercitarlo en el
arte de la pintura. Evidentemente, el pastor era Giotto y lo absolutamente
asombroso es que tomara como maestra de la pintura a la Naturaleza, en un
momento en el que el arte estaba dominado por la llamada "maniera greca", las
líneas ondulantes y estilizadas de las figuras, los fondos de oro y la
irrealidad y frialdad lejana de los personajes. Pero Giotto apuntaría, con este
escrutamiento de la Naturaleza, una concepción nueva del arte de la pintura.
Tras los años de aprendizaje en el taller de Cimabue, Giotto di Bondone llegó
con el maestro a la recién construída basílica de San Francisco, en Asís. La
orden franciscana era la más poderosa en la época y, con su iglesia, quería
rendir un homenaje al santo fundador, que estaba enterrado en el propio templo,
en la cripta de la basílica Inferior. Con la decoración al fresco de la basílica
Superior, Giotto dió a la pintura el primer ciclo narrativo sobre la historia de
un santo. Fue aquí, en Asís, en los últimos años del siglo XIII, cuando el
maestro pudo dar muestras de su nueva concepción artística. Giotto figuró unas
escenas en la que se consigue determinar un lugar concreto, un espacio verosímil
en donde las figuras se insertan de forma natural. Aunque, en cierta medida, su
formulación espacial es bastante primitiva, su observación de la Naturaleza le
lleva a crear un marco real, ya sea con arquitecturas, ya en un paisaje abierto,
en donde transcurren los acontecimientos narrados. Además, Giotto individualiza
a los personajes, que toman características y rasgos propios bien definidos:
gestos, movimientos, expresión, algo que no ocurría desde la Edad Antigua. Será
a partir de este momento, cuando Giotto empieza a ser considerado el gran
maestro de su tiempo, rompiendo con el estilo decorativo
bizantinizante que dominaba la pintura
hasta ese momento.
Giotto era llamado de todas las partes de Italia requerido por los personajes
más poderosos, no sólo órdenes eclesiásticas, también mercaderes, banqueros y
comercianes. Tanto al fresco como en tabla, Giotto renovó el lenguaje figurativo
de toda su época. De los primeros años del
Trecento, son algunas de las tablas más
interesantes del maestro italiano. Algunos crucifijos y retablos con el motivo
tradicional de la Maestà, esto es, la Virgen y el Niño rodeado de ángeles, son
buenas muestras de su revolucionario estilo. Giotto rompía con la tradicional
iconografía de Cristos y Madonas, hasta el momento con caracteres intemporales,
para acercarlos a la realidad y cotidianeidad del hombre de su tiempo. Ambos
temas tomaban unas connotaciones de tipo naturalista que fácilmente eran
identificadas por el espectador: sus gestos, sus reacciones, sus poses, sus
modelados, su corporeidad material..., en una palabra, Giotto dotaba de rasgos
humanos y verosímiles a las figuras sagradas, acercando la Divinidad a la
cotidianeidad de su tiempo y al espectador moderno. Tanto esta concepción
expresiva como la creación de un espacio en profundidad serán los aspectos
arquetípicos del arte de Giotto, que desarrollará convenientemente en los
sucesivos encargos. Desde los frescos para la
capilla Scrovegni de Padua, o la pintura
mural de la capilla Peruzzi y Bardi, para la iglesia florentina de la Santa
Croce, el maestro italiano da pruebas de la ruptura de su arte con respecto a
las formulaciones anteriores, habriéndo las puertas hacia la modernidad del
Renacimiento. La fama alcanzada por Giotto le llevó a contar con un gran taller,
que le permitía abarcar los numerosos encargos que recibía. Incluso la
organización de su obrador y la forma de llevar a cabo el trabajo son de un
carácter también moderno. Pero para los historiadores resulta un problema,
porque el conjunto de su obra se presenta muy desigual, no sabiendo a ciencia
cierta qué obras son de mano de Giotto y cúales pertenecen a sus ayudantes. Esto
se manifiesta muy claramente en la decoración de la capilla de la Magdalena en
la basílica Inferior de Asís, que se realizó entre 1316 y 1320, en donde lo
único que podemos afirmar es que el maestro dió los modelos de las
representaciones que, posiblemente, llevaron a cabo sus discípulos. Roma,
Florencia, Asís, Padua, Rímini..., incluso el rey francés de Nápoles lo llamó a
su corte, en 1328, refiriéndose al maestro italiano como "familiaris", lo que
suponía un cambió definitivo en la consideración social del artista,
anticipándose de nuevo al Renacimiento. Conquistada su posición social, el
último encargo que recibió Giotto, hacia 1334, fue la dirección de los trabajos
de la catedral de Florencia y de las obras urbanísticas de la ciudad, cosa que
resultaba impensable para la mentalidad medieval del siglo XIV. el maestro era
enterrado con honores en 1337. Todo ello da muestras de la labor y las
conquistas que consiguiera en vida el maestro italiano, cuya paráfrasis más
importante la encontramos en boca de
Vasari, padre de la moderna historia del
arte, que, en sus Vite de 1555, sitúa en la pintura de Giotto el nacimiento del
arte italiano.

Abrazo en la
puerta dorada
Autor:Giotto
di Bondone
Fecha:1304-06
Museo:Capilla
de los Scrovegni
Características:200
x 185 cm.
Material:Fresco

Adoración de
los Magos
Autor:Giotto
di Bondone
Fecha:1305-10
Museo:Metropolitan
Museum
Características:44
x 55 cm.
Material:Témpera
sobre madera
Estilo:Renacimiento
Italiano