Fantin Latour

Fantin-Latour destacará por la ejecución de obras de temática romántica, retratos de grupo y naturalezas muertas. Era hijo de un pintor y profesor de dibujo italiano llamado Théodore y de madre rusa. Sus primeros pasos artísticos los dio con su padre, trasladándose a París en 1841 para ingresar años después en la Escuela de dibujo de Lecoq de Boisbaudran. Se matriculará en la Escuela de Bellas Artes y asistirá esporádicamente al taller de Courbet. Visita regularmente el Louvre donde copia a Tiziano y Veronés, frecuentando el Café Guerbois donde conoce a Zola, Whistler y Manet, por quien sentirá especial admiración. Entre sus pintores favoritos también se encuentran Delacroix y Corot. En 1861 expone por primera vez en el Salón siendo uno de los artistas asiduos en esta muestra, así como del Salón de los Rechazados. Su relación con los impresionistas es estrecha aunque negará sus teorías y no participará en las exposiciones del grupo. Sus bodegones de flores le producirán una extraordinaria fama en Inglaterra, siguiendo los modelos del Barroco holandés, mientras que el estilo romántico inspirado en Delacroix lo apreciamos en sus escenas de género. Admirador de la música de Wagner realizará obras de exquisita originalidad.

 

                

Autor:Henri Fantin-Latour
 Fecha:1865
 Museo:Museo de Orsay
 Características:64 x 57 cm.
 Material:Oleo sobre lienzo
   

    Autor:Henri Fantin-Latour
 Fecha:1883
    Museo:Galería de los Uffizi
 Características:
    Material:Oleo sobre lienzo
                  Estilo:Romanticismo Francés
                   

con flores y frutas
 
 
Fantin-Latour es un personaje curioso ya que perteneciendo a un estilo realista burgués que tan de moda estaba en Francia en la década de 1860, participó en el Salón de los Rechazados y fue gran amigo de los artistas más vanguardistas como Manet y Whistler. A esto debemos añadir que tampoco despreció el tema romántico influido por Delacroix. Artista polifacético, destacó en su momento por la ejecución de bodegones al estilo holandés, que tomaba como punto de partida el Barroco. Éste que contemplamos es uno de los más atractivos, presidido por el jarrón con el magnífico ramo de flores y acompañado del frutero con las fresas y la copa de vino. Los elementos se recortan sobre un fondo claro que otorga mayor luminosidad al conjunto; la pincelada es rápida en algunas zonas pero sobresale el perfecto dibujo con el que consigue magníficas calidades y detalles espectaculares. El vivo colorido y el efecto atmosférico creados hacen de esta naturaleza muerta una de sus obras más destacables. Con esta temática, Fantin-Latour obtendría bastante éxito en Inglaterra.
 


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