Carel Fabritius

Nombre: Carel Fabritius
Nacionalidad: Holanda
Midden-Beemster (1622) - Delft (1654)
Estilo: Barroco Centroeuropeo

El padre de Carel Fabritius - llamado Pieter Carelsz - era maestro, sacristán y primer cantor de la iglesia de Midden-Beemster, dedicándose a la pintura en sus horas libres. Esta afición por la pintura la heredarán sus tres hijos, destacando entre ellos Carel. En 1641 está documentado como carpintero, contrayendo matrimonio ese mismo año con Aeltge van Hasselt, trasladándose poco después a Amsterdam donde ingresó en el taller de Rembrandt junto a Samuel van Hoogstraten. Además de perfeccionar su estilo, Carel pudo colaborar con su maestro, especialmente en la ejecución de retratos. Tras el fallecimiento de su esposa en abril de 1643, Fabritius regresa a su ciudad natal, continuando los contactos con su maestro. A partir de 1645 empezaría a trabajar de manera independiente, tomando un estilo propio. En 1650 le encontramos documentado en Delft, casándose con la también viuda Agatha van Pruysen, ingresando en el Gremio de San Lucas en 1652; debido a su nada floreciente posición económica, tuvo que pagar la tasa de inscripción de 12 florines en varios plazos. Los agobios económicos - debía a Jasper de Potter 728 florines - le llevaron a realizar trabajos de segunda categoría aunque también recibía encargos importantes como decoración de habitaciones. Al final de su vida su forma de trabajar se alejará totalmente de Rembrandt para interesarse por la forma, el color y la luz, continuando su estilo Jan Vermeer van Delft. Las circunstancias de su muerte fueron tremendamente desgraciadas: su casa y su taller estaban situados cerca del polvorín de la ciudad. Hubo un accidente el 12 de octubre de 1654 que provocó la explosión del mismo, y Fabritius murió, declarándose un incendio que destruyó muchas de sus obras, atribuyéndosele en la actualidad no más de 14 cuadros. Esa explosión acabó también con la cuarta parte de la ciudad holandesa.

Abraham de Potter


Título: Abraham de Potter (1648-49)
Autor: Carel Fabritius
Museo: Rijksmuseum
Caract: Oleo sobre lienzo 68´5 x 57 cm.

Abraham de Potter era un rico comerciante sedas asentado en Amsterdam. Sara Sauchelle, su esposa, era originaria de Emdem, donde el padre de Carel Fabritius tenía parientes lejanos. Los Fabritius y los Potter mantenían una relación amistosa, siendo Abraham y su esposa padrinos de Johannes Fabritius en 1636. Carel solicitó un préstamo en 1647 a Jaspar de Potter, hijo del retratado, por lo que no sería muy descabellado pensar en esta obra como una muestra de agradecimiento por el apoyo económico prestado. Estilísticamente, es uno de los primeros ejemplos en que Carel se separa del estilo dependiente de Rembrandt con el que se inició - véase el Retrato de hombre - por lo que se puede considerar ya un pintor independiente. Sus pinceladas son rápidas y certeras, eliminado esos contrastes lumínicos de años anteriores y resaltando el carácter del modelo.


Mujer sentada con un pañuelo


Título: Mujer sentada con un pañuelo (1644 h.)
Autor: Carel Fabritius
Museo: Galería de Arte de Toronto
Caract: Oleo sobre lienzo 124´5 x 100´3 cm.

Carel Fabritius será uno de los mejores seguidores de Rembrandt en la temática del retrato. En el año 1641 entró en el taller, siendo uno de los discípulos aventajados, colaborando estrechamente en la ejecución de retratos. En esta anciana se ha encontrado la firma de Rembrandt y la fecha de 1644, datos que posiblemente sean falsos. Los especialistas consideran más factible atribuir esta obra a Carel Fabritius por la manera más suelta de trabajar, dotando de volumen al rostro de la dama a través de toques de pincel, coloreando y estructurando al mismo tiempo. Así surge un retrato de gran belleza protagonizado por una mujer sentada en un sillón, que apoya su mano derecha con fuerza en él. Viste el tradicional traje negro de la alta burguesía holandesa, porta en su mano izquierda un pañuelo de rico encaje, símbolo de su distinción social, al igual que la sortija de la mano derecha que apenas se contempla. El esmerado cuello y el gorrito forman parte del vestido, demostrando el artista su calidad a la hora de realizar detalles. Junto a la modelo encontramos una mesa con un libro, posiblemente una Biblia que indicaría su religiosidad. La figura se recorta sobre un fondo neutro, recibe un fuerte impacto de luz en el rostro que destaca su personalidad, produciendo sensibles contrastes lumínicos inspirados en Caravaggio. La similitud de esta anciana con la mujer de Cornelis Claesz. Anslo resulta patente por lo que la obra de Rembrandt tuvo que influir en su discípulo.


Retrato de hombre


Título: Retrato de hombre (1645-50)
Autor: Carel Fabritius
Museo: Colección Particular
Caract: Oleo sobre lienzo

Aunque con dudas, se considera que este retrato y el Retrato de mujer que se encuentra en la misma colección son obras de Carel Fabritius. Su similitud con el estilo de Rembrandt en la década de 1640 es manifiesta pero encontramos ciertas características definitorias de su estilo, especialmente la aplicación de toques de óleo en los rostros, coloreando y estructurando con ellos. El modelo se presenta en primer plano, ataviado como un rico burgués de Amsterdam con su amplio sombrero, sus oscuros trajes y su blanco cuello de fino encaje. Recorta su figura sobre un fondo claro que sirve para contrastar con sus ropas, impactando un fuerte foco de luz en el rostro para destacar la personalidad, especialmente los ojos que se dirigen al espectador. Esa pincelada rápida también la apreciamos en el cabello y en las manos, configurando un excelente retrato.


Retrato de mujer


Título: Retrato de mujer (1645-50)
Autor: Carel Fabritius
Museo: Colección Particular
Caract: Oleo sobre lienzo

Entre este retrato femenino y la Mujer sentada con un pañuelo encontramos numerosos elementos en común que avalan la autoría de ambos al mismo artista, considerándose a Carel Fabritius como su realizador. Posiblemente formaría pareja con el Retrato de hombre que encontramos en la misma colección, situándose ambas figuras enfrentadas como los típicos "pendants" de la pintura del Barroco holandés. El pintor se interesa por los detalles de los vestidos, especialmente el cuello, el gorro y los puños sin olvidar la expresión de la modelo, centrando la atención en sus ojos. El vestido y el fondo se confunden debido a la oscuridad de ambos, siendo un elemento interesante para dotar de volumetría a la composición. Las manos y el rostro reciben un fuerte foco de luz que resalta sus detalles, resultando una imagen tremendamente atractiva.


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