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Francesco
di Giorgio, Martini
Nacionalidad:
Italia
Siena (1439) - (1502)
Estilo: Renacimiento
Italiano , Quattrocento
Como en la mayor parte de los artistas del Quattrocento, en el caso de Francesco
di Giorgio Martini también desconocemos su periodo de formación, apareciendo
documentado en Siena entre 1470-1476 como pintor y escultor. Años más tarde se
interesó por la arquitectura y la ingeniería militar, trabajando para Federico
da Montefeltro durante once años, a partir de 1477, interesándose por las
obras de Piero della Francesca. En Urbino trabajó en el palacio ducal, en la
iglesia de san Bernardino y en el proyecto de un sistema fortificado para el
ducado. Al fallecer Federico, realizó una serie de viajes por ciudades cercanas
donde continuó con sus trabajos, elaborando el "Tratado de arquitectura
civil y militar". En 1489 regresó a Siena para convertirse en el
arquitecto oficial de la ciudad, interesándose también por la escultura y
ocupando una serie de cargos públicos de cierta relevancia. En 1490 fue
solicitada su presencia en Milán como experto para asesorar en la construcción
del campanile del Duomo milanés y en la catedral de Pavía, contactando con
Leonardo, cuyo estilo asimilará sin abandonar el clasicismo tradicional de la
Escuela de Siena. Ya en el Cinquecento recuperó su trabajo como ingeniero
militar, marchando a Nápoles y a Las Marcas, al servicio de Giovanni della
Rovere. Martini puede considerarse como un gran autodidacta, que se inspiró
arquitectónicamente en Brunelleschi y que sirvió como punto de referencia a
Giuliano da Sangallo.
Natividad
Titulo: Natividad,
1485-90
Autor: Martini
Francesco di Giorgio
Museo: Pinacoteca
Nacional de Siena
Caracteristicas: Oleo
sobre tabla
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Tras trabajar unos años en Urbino como arquitecto - donde pudo contemplar las pinturas de Piero della Francesca - Francesco di Giorgio regresa a Siena realizando un nuevo retablo, esta vez destinado a la iglesia de San Domenico. En esta Natividad se nota perfectamente la evolución del estilo del maestro si se compara con la Coronación de la Virgen. Las monumentales figuras inspiradas en Botticelli ocupan la mayor parte del espacio, dispuestas de manera acertada. La preocupación por la perspectiva resulta evidente, solventada con acierto al colocar un arco de triunfo en ruinas en el centro y un maravilloso paisaje en el fondo, integrando arquitectura y paisaje con un sensacional resultado. La potente iluminación resalta las figuras y los colores, destacando los azules, rojos y amarillos, así como la segura y firme línea que define todos los contornos. La atracción hacia el mundo clásico de Francesco resulta apreciable en el arco triunfal, que se convierte en pieza fundamental de la composición