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Los pintores Van Eyck y Van der Goes influyeron de manera notable en este artista neerlandés. Su calidad y preeminencia frente al resto de los pintores de Brujas hizo que se le considerara el sucesor de Memling tras su muerte en 1494. Trabajó durante toda su vida en Brujas, ciudad para la que pintó algunas de sus obras más famosas, de las que ciertos ejemplos pueden admirarse en el Museo del Prado de Madrid. Brujas, en declive comercial, continuó siendo importante como centro artístico y David fue uno de los que mejor supo explotar la exportación de pintura, que tenía gran éxito en Cortes como la inglesa y la española. Su obra es muy detallista y cuidada, aunque de carácter algo blando en la ejecución. Estos rasgos le hicieron muy popular, por lo que recibió numerosos encargos, y otros pintores hicieron copias de sus elaboradas composiciones. Su estilo se mantuvo boyante hasta mediados del siglo XVI por su propia mano y por la de sus seguidores.
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Gerard David era uno de los artistas más conocidos en Brujas, después de Hans Memling. Su estilo suave y sin sorpresas tuvo mucho éxito entre la burguesía de comerciantes que encargaba obras de arte para sus casas, oratorios y capillas. De esta capa social proviene el cliente que encargó el cuadro a Gerard David. Se llamaba Jean Trompes y era el tesorero de la ciudad de Brujas. Este era uno de los cargos más importantes y el poder de Jean debía ser mostrado a sus ciudadanos a través de estas obras de devoción, que más tarde pasaban a adornar las iglesias principales de la urbe. La obra completa que Jean Trompes encargó a David era un tríptico. Las alas laterales nos muestran el retrato de Jean y su familia, junto a sus santos patrones y la Virgen. La escena del Bautismo es completamente estática, sensación que se acentúa con la marcada simetría que domina el conjunto. Prácticamente puede decirse que no existe acción alguna, como si todos estuvieran detenidos en el tiempo. El ángel muestra el exacto reflejo de San Juan Bautista, ambos flanqueando a Cristo. El eje de la composición lo constituye la Santísima Trinidad: Jesús en el río, la paloma del Espíritu Santo y entre las nubes, Dios Padre, vestido como un emperador bizantino. Al fondo vemos un bello paisaje, minucioso y repleto de detalles atractivos. El paisaje sirve de escenario a la escena principal del bautismo, así como a otras escenas menores que narran la vida de San Juan. |
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El estilo de David en esta pintura está mucho más próximo a la tradición flamenca que en otras obras, más cercanas a los planteamientos del Renacimiento italiano. David nos muestra el banquete de las bodas de Caná como una escena cotidiana de la realidad de los Países Bajos. Los invitados visten según la moda neerlandesa del momento, y las vajillas y manjares servidos, así como la arquitectura de la ciudad que se observa a través de la galería, son los mismos que David disfrutaba en Brujas, cuando pintó este cuadro. Los donantes del cuadro aparecen también como invitados al banquete, arrodillados en los extremos de la composición pero perfectamente integrados en el espacio y en el ambiente. El colorido y la minuciosidad del detalle son extraordinarios, de lo mejor de la producción de David. |
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Cuando Gerard David pintó este Descanso en la huida a Egipto, la pintura flamenca había recibido la influencia del Renacimiento italiano, así como los artistas del Cinquecento habían conocido las obras cumbres del arte flamenco. David realiza una escena que demuestra el conocimiento del paisaje y la composición del norte de Italia. La Virgen se sienta en un paisaje rocoso, con un hermoso paisaje en la lejanía, que azulea y parece lleno de bruma. Este efecto de atmósfera fue desarrollado por los italiano, en especial por Leonardo da Vinci. Sin embargo, la base del estilo de David es típicamente flamenca: las vestiduras caen en pesados pliegues que se doblan angulosamente, aunque con una mayor naturalidad y sentido del volumen. La escena está impregnada de una espontaneidad y una verosimilitud que sólo los pintores flamencos conseguían dar a sus óleos. Todos los elementos están sacados de la vida diaria de una familia neerlandesa: la cesta donde María lleva los efectos personales, las uvas que le da de comer al Niño... y sin embargo, todo tiene una segunda lectura, puesto que las uvas son el símbolo de la Eucaristía, el ritual que recuerda la muerte de Jesús en la cruz. El costumbrismo continúa al fondo, donde vemos a José vareando un nogal para conseguir algo de comida para su familia. El efecto general es de apacibilidad y normalidad absoluta. |
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El Descanso en la Huida a Egipto había sido tratado iconográficamente de diferentes modos hasta el modelo que presentó Gerard David en esta y otras tablas. David era admirado por la dulzura de su ejecución, su absorción de los modelos italianos del Cinquecento y su visión del paisaje, en la mejor tradición flamenca de Patinir y otros, pero matizado con los azules atmosféricos de Leonardo da Vinci.El Descanso... se nos presenta por mano de David bajo el aspecto de una pintura precursora del género de costumbre, que tanta repercusión tendrá en la pintura flamenca siglos adelante. María es una joven madre que en el transcurso de un viaje se detiene a amamantar a su bebé mientras José marcha al fondo para recoger algunos frutos silvestres con los que complementar su dieta. El modelo es prácticamente idéntico al del Descanso que realizó hacia 1510. |
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Las obras de Gerard David están impregnadas de una dulzura convencional y sensible que tuvo mucho éxito en su época. David interpretó algunos rasgos de la pintura italiana contemporánea, del cincuecento, y los adaptó a su estilo, consiguiendo algunos logros realmente armoniosos. Por ejemplo, esta obra repite un esquema que había aparecido en la obra de los pintores del Quattrocento y que se transmitió a los Países Bajos. Es el de la Sacra Conversazione, utilizada también por Rogier van der Weyden, de una generación anterior a la de Gerard David. La Sacra Conversazione es una escena en la que aparecen varios santos acompañando a la Virgen y el Niño, como si de una reunión se tratara. De este modo, pueden colocarse varios personajes que no tuvieron conexión en la historia sagrada de una manera natural, y no secuencialmente, unos junto a otros. David toma esta articulación de figuras divinas y nos muestra una escena muy agradable, desarrollada en un jardincillo. Consigue un gran equilibrio entre espacio y plano, movimiento y estabilidad, entre el conjunto y sus detalles. Esta capacidad de síntesis armoniosa no era frecuente, puesto que muchos artistas preferían destacar bien unos rasgos en beneficio de la narración, bien otros rasgos, en beneficio de la estética. La distribución de Virgen, donante y santos recuerda casi al pie de la letra un modelo precedente a David, la Virgen del canónigo van der Paele, pintada por van Eyck un siglo antes. De igual modo, los rasgos físicos de María recuerdan los rostros femeninos que pintaba por aquellos años Hans Memling, el pintor más importante de Brujas, donde también trabajaba David. |
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Este santo constituye el ala lateral izquierda del tríptico de Santa Ana, una pieza de altar que fue concebida por Gerard David. El panel nos muestra la efigie de un santo arzobispo, que podría ser San Gregorio. Su casulla está ricamente adornada con bordados y escenas religiosas. Su figura está trazada con perfecta corrección anatómica, conjugada por un amor por el detalle y la minuciosidad característico de la pintura flamenca. La adecuada perspectiva, sin embargo, habla del arte renacentista italiano, que transmite los conocimientos necesarios para realizar una proyección del espacio ópticamente irreprochable. |
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Esta es la tabla central del tríptico de Santa Ana, a la que flanquean San Gregorio y otro Santo. Santa Ana aparece como una mujer madura, cubierta con una toca y un velo. En las rodillas sostiene a la Virgen María, que a su vez sienta en su regazo al pequeño niño Jesús. El esquema es muy típico de esta época, aunque Gerard David indica la jerarquía y las diferencias generacionales disminuyendo el tamaño de los descendientes. No hay nada más alejado que la Sagrada Familia de Leonardo, de estas mismas fechas, en las que madre e hija tienen la misma edad, mostrando la atemporalidad del amor divino. |
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Entró en el Prado en 1839, procedente de El [Escorial Con la muerte de Memling en 1494, David se convirtió en el artista principal de Brujas. Esta pequeña tabla, aunque tal vez no del maestro mismo, muestra la delicadeza y suavidad de su obra. La utilización del marco, que crea la impresión de que la Virgen está detrás del antepecho de una ventana, sigue una larga tradición de la pintura primitiva flamenca. A través de la ventana se revela un bello paisaje, y se halla en el antepecho un florero meticulosamente pintado; claro está que el paisaje y los bodegones eran especialidades de la Escuela flamenca. |