Angiolo Bronzino

Nombre: Angiolo Bronzino
Nacionalidad: Italia
(1503) - (1572)
Estilo: Renacimiento Italiano

Nacido en la órbita del Cinquecento, evolucionó con velocidad hacia el nuevo estilo, el Manierismo, que se introduce con Rafael y Miguel Angel. Bronzino era el apodo con el cual se le conocía en la corte florentina de los Médici, tal vez debido al color oscuro de su piel. Fue el pintor favorito de Cosme de Médici, a quien retrató en innumerables ocasiones, así como al resto de su familia.Su estilo es sumamente frío y elegante, y fascinó a los pintores del realismo mágico alemán e italiano durante la entreguerra del siglo XX. Habiendo sido alumno de Pontormo, uno del manieristas más famosos, no aprendió sin embargo a tratar como él los asuntos religiosos. Demostró falta de sentimiento en sus cuadros de tema bíblico, lo que le condujo a escenas afectadas, lejanas del sentimiento devocional que se supone debían provocar.Pero el estilo de su maestro resultó genial aplicado a los retratos de Bronzino. Cortesano y poeta, los personajes de sus cuadros son figuras de la alta nobleza florentina, como Don García de Médicis; o bien otros poetas y literatos florentinos. Fundó la Accademia del Disegno de Florencia en 1563, en la estela de las academias italianas del momento, siendo maestro y padre adoptivo de otro gran pintor, Alessandro Allori, como él mismo fue adoptado por Pontormo, en un intento de reavivar la tradición senatorial de la Roma republicana de principio de la era cristiana.

Don García de Médicis


Título: Don García de Médicis (1550)
Autor: Angiolo Bronzino
Museo: Museo del Prado
Caract: Oleo sobre tabla 42 x 38 cm.

El Bronzino hizo este retrato para su mecenas, Cosme de Médici, familiar del niñito que aquí aparece.El retrato resulta absolutamente sorprendente, por una parte, por su calidad técnica, y por otra por la espontaneidad y frescura del gesto, entre curioso y sorprendido, del pequeño.Bronzino ha usado un fondo neutro en colores claros para destacar el primer plano de la figura, y ha evitado los frecuentes fondos en pardo oscuro por tratarse de la figura de un niño, tema al que es conveniente quitar solemnidad. El punto más alegre lo proporcionan los colores vivos que rodean la cara del infante: un rojo brillante para sus ropas y los ricillos rubios rodeando su rostro. El pequeño debía tener dos o tres años cuando se le retrató.La mirada directa del niño, franca y natural, nos hace desear haber conservado los apuntes que indudablemente Bronzino debió de emplear para preparar este óleo.


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