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Este artista
destacó en el clasicismo barroco francés, aunque su mayor producción
tuvo lugar en Italia, adonde se trasladó para aprender el estilo de los
paisajistas romanos, como el caso de otro francés egregio, Claudio de
Lorena. Cuando hubo aprendido su estilo, así como el de otros del
estilo de Dughet o Van Laer, se dedicó a copiar sus cuadros. El copiar
paisajes de Lorena se realizaba por muchos pintores con intención de
falsificarlos y venderlos a menor precio. Bourdon llevó a cabo esta
práctica con tanta frecuencia que provocó que hoy día su obra sea de
difícil atribución, puesto que continuó haciéndolo incluso a su
regreso a Francia. Su maestría técnica, empero, hizo que la reina Mª
Cristina de Suecia le hiciera su pintor de cámara de 1652 a 1654.
Bourdon no tuvo inconveniente en trasladarse a tan lejano y frío país,
que bajo el reinado de Mª Cristina experimentó tal pujanza que
resultaba atractivo para un pintor de cámara como él. Fruto de este
trabajo son dos retratos de la reina, uno de los cuales, en el que se la
representa a caballo, cuelga hoy de los muros del Museo del Prado.
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